Luca
Con el ceño fruncido observo los estuches que reposan sobre mi escritorio y sin poder decidirme por alguno en particular lanzo un quejido de frustración.
—¿No le gusta ninguno? —me cuestiona el hombre con un poco de nerviosismo.
—No es que no me gusten, solo que no puedo decidirme por alguno, siento que ninguno es suficiente para mi novia. Quiero algo tan hermoso como ella.
—¿Le gustaría ver los que le dije que eran un poco más pequeños? No siempre una piedra más grande significa que s