A pesar de que esta noche no he conseguido que acepte ser mi esposa, estoy satisfecho por la manera en que las cosas están marchando. Por supuesto, estaba consciente de que esto podía suceder, sin embargo, estaba seguro de que, bajo otras circunstancias, Victoria no habría dudado en aceptar la propuesta.
―Bajemos al camarote, cariño ―le hago una señal a los músicos para que se retiren y nos dejen solos―, estás achispada, está cerca de dar la media noche y las sorpresas aún no terminan.
Ella me