50. YO ESTOY ENAMORADO DE AVA
GREYSON
Los rugidos de Kaos se podían escuchar hasta el último recóndito de mi cerebro.
Empujaba con todas sus fuerzas para salir, haciéndome sudar profusamente.
Parecía que la cabeza se me partiría en dos.
Miré de nuevo a la puerta abierta por donde ella se había marchado.
Diosa, deseaba tanto creerle, correr y detenerla, decirle que no me importaba nada más, que solo quería tomarla como mi hembra.
Me apreté el puente de la nariz a punto de casi escucharlo traquear.
Necesitaba que mi hi