47. VERDADES QUE DUELEN
AVA
El viento fuera de la cabaña me espabiló un poco.
Lo seguí en silencio, pensando en desde cuándo me seguía y por dónde entró a esta manada.
Pronto tuve la respuesta: él había descubierto el túnel de emergencia, posiblemente desde el otro lado, mientras perseguía mis pasos.
—¡Hay otra cosa que no puedo dejar! —le grité al pasar cerca de ese árbol donde oculté los planos.
—¡Si está haciendo tiempo para que venga el Alfa o su gente a rescatarla, pierde el tiempo! —me sostuvo arrastrándome imp