41. ME ENCANTAS GREYSON
AVA
Cuando vine a darme cuenta, ya estaba en cuatro entre las piernas abiertas de Greyson y con ese pene monstruoso frente a mis ojos.
Me relamí los labios, tragando con la boca hecha agua.
Mi nariz se acercó a la rosada uretra, olfateando profundamente el aroma masculino que me prendía en llamas.
Mi lengua salió para lamer las perlas del viscoso fluido, sintiendo el palpitar de las venas y el calor bajo mis papilas.
—Sostenla con tu mano y mastúrbame mientras me la chupas —siguió ordenándome