42. FIN DE LA ILUSIÓN
AVA
No me arrepiento de nada. Aunque viviera mil vidas, volvería a tomar la misma decisión.
Varias veces después, entre tragos y seducción, el Alfa Hunter me hizo sentir tan viva.
Jamás ocultó su identidad, yo era la que llevaba máscaras en esta cita clandestina.
Siento que no perdí la apuesta; gané un momento demasiado preciado que guardaría en mi memoria.
Cuando fue el momento de irme, él se ofreció a llevarme, pero obviamente no podía saber que me quedaba a solo unas puertas de su cuarto.
Af