11. ENTRENAMIENTO CON LA ODIOSA BETA
AVA
El sol ni siquiera ha salido, mientras camino hacia la parte trasera de la mansión, bostezando y sacándome los leggings del culo.
—Debo comprarme una talla más, esto me va a estrangular hasta la consciencia —murmuro de mal humor.
No soy de las madrugadoras, esa es la verdad.
Me encuentro por el camino con algunos machos y también hembras que ya están estirando y corriendo por los senderos entre los árboles.
—¡Ava! —escucho la voz de Lima, la doncella que a veces me sirve.
—Lima, ¿tambi