Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdrián estaba pálido. Sus ojos se abrieron de par en par como cortinas en un día soleado, su respiración se volvió errática y su cuerpo estaba pesado. Sabía que Analía estaba muerta, él mismo la vio caer al suelo mientras se ahogaba en su propia sangre. Sin embargo, ahí estaba ella con el vestido del día de su boda y sus luceros tan radiantes como unas gemas. Sacudió su cabeza y se dio cuenta de lo que realmen







