Lexi estuvo a punto de reír de nuevo cuando la mano de Daniel se estampó contra su cuello. La furia del chico era incontrolable, ya que la pudo levantar sin esfuerzo y estrellarla en una de las paredes de la cocina.
—Danny, por favor cálmate. —Serena trató de calmar la situación, estaba un poco asustada por la reacción de su primo, no quería que hiciera algo imprudente.
Daniel miró a Serena sin soltar a Lexi y se encontró con el rostro de su prima totalmente enrojecido y con lágrimas que caían