Escucharlo decir el nombre de su madre, solo consiguió que todo fuera más tangible, más
cierto y volvió a llenarla de rabia. Lo jaló por el brazo llevándolo hasta la salida de su casa para que se fuera. Santiago se resistió, consiguiendo abrazarla. Con agilidad, la acunó contra su pecho y contra todo pronóstico, ella lo permitió porque no sabía cómo procesar lo que le estaba ocurriendo. Simplemente, hundió la cara en su cuello mientras lloraba desesperada.
El dolor de Christina era profuso, inm