-Dilan Pablo, quiere que pases a su consultorio.
-¿Para qué?
-Quiere hablar contigo sobre esto.
Christina bajó los hombros derrotada, lo menos que quería, era hablar de sus hábitos masturbatorios con Dilan Pablo. Para colmo, se percató que eran las doce del mediodía, tanto Flavia como él pasaban consulta hasta esa hora, lo que indicaba que no había otro paciente que le salvara de tener que pasar más de cinco minutos hablando con él. Al entrar al consultorio, se lo encontró trasteando algo en un