Nicolás Ortiz
Lo que hice ayer fue una estupidez. Perder mi tiempo rastreando fantasmas en una biblioteca por una mujer que solo vi unos minutos es, sencillamente, absurdo. Soy un hombre de lógica, no de impulsos adolescentes.
Así que hoy he decidido enterrar esa distracción y concentrarme exclusivamente en el caso Villarreal. El día del juicio se aproxima y necesito reformular absolutamente cada ángulo de la defensa. No puedo permitirme perder; es una palabra que no existe en mi vocabulario