Isabel García
Me desperté antes de que sonara la alarma. El sol de la mañana se filtraba por las cortinas de mi habitación, pero no traía la paz que esperaba tras ganar el caso Villarreal. Me quedé mirando el techo, sintiendo el peso de la noche anterior en el estacionamiento. Las palabras de Nicolás, su aliento rozando mi boca y la promesa de ser mi peor pesadilla, se repetían en mi mente como una canción rayada.
Alargué la mano hacia la mesa de noche y tomé mi teléfono. Las notificaciones ex