El caos es color rojo.
No es metáfora. Cuando levanto la vista desde donde Christian me mantiene sujeta contra su pecho, los pasillos de Valdoria se ven literalmente teñidos de escarlata. Fuego mágico consume las antorchas, proyectando sombras que parecen cosas vivas, hambrientas. Los gritos de los guerreros se transforman en algo que no es completamente humano—ese sonido que precede a la transformación.
—Necesito bajar. Tengo que pelear. —golpeo el pecho de Christian, furiosa, con los dedos pr