82. Juegos de familia (Parte 2)
La pretensión de normalidad que James imponía en cada almuerzo familiar no engañaba a nadie. Amelia apenas probaba bocado, removiendo la comida en su plato hasta que dejó los cubiertos con un suspiro.
—No tengo hambre. Iré a caminar un poco.
James no se molestó en mirarla.
—No tardes.
Amelia se levantó sin añadir nada más, su postura rígida mientras se alejaba por el sendero que conducía a la zona de servicio.
Una vibración insistente distrajo a Nathan. Isabella apagó el teléfono con un movimie