81. Juegos de Familia (Parte 1)
Nathan detuvo el auto justo a tiempo para verla inclinar la cabeza hacia atrás y echarse a reír, tan relajada que él sonrió también. Pero cuando la base de cemento dejó a la vista a su acompañante, su mandíbula se endureció.
No habían pasado ni cuarenta y ocho horas desde que la sostuvo entre sus brazos, rota por lo de Walter, y que le prometió que esto había terminado. Y ahí estaba ella, permitiendo que Richard se inclinara, susurrándole algo al oído.
Isabella respondió con otra risa ligera,