71. Apuestas peligrosas
El estruendo de cristales rotos la recibió cuando cruzó el umbral de la mansión. Los gritos y golpes sordos la guiaron hasta el vestíbulo, donde Walter y Nathan se enfrentaban como dos bestias salvajes. Escuchó el impacto de sus puños contra carne y hueso, indiferentes a la sangre que manchaba la alfombra persa.
James observaba desde un rincón, rodeado de sus hombres, y la diversión que bailaba en sus ojos le heló la sangre. Era evidente que no era la primera vez que sucedía algo así, pero en e