57. Danza de poder
Las uñas de Isabella se clavaron en su hombro, y aunque no alzó la vista, Nathan supo de inmediato quién había desencadenado aquella reacción cuando la voz de Richard Crawford resonó en el salón. Vio a Amelia ponerse de pie e ir a saludarlo como si no lo hubiese visto en meses.
La ira burbujeó en su interior. Él no había invitado a Crawford; esta cena era exclusivamente para que su familia conociera mejor a la mujer que había elegido. La negación silenciosa de su padre hacia Amelia y la sonrisa