El tiempo se hacía eterno en esa habitación, Bastián no soportaba un día más en ese lugar, o terminaría volviéndose loco. Su lengua se soltó y aunque fue una migaja la confesión que le dio a Azahara, era suficiente si decidía utilizarla en su contra con Magrini.
El maldito bastado quizás era listo y uniría cabos.
Tenía que encontrar la forma de salir, si Azahara entraba y salía y no era al bosque es que habia una puerta que atravesaba los mundos. Camino por toda la casa recorrer los pasillos, a