Le calculaba doce años, en un deteriorado estado, su piel pálida quizás por la falta de sol y los ojos hundidos, los labios agrietados y un permanente debilidad.
—¿Inara…? —la joven cerro los ojos en un intento de sonreír colgando sus labios mostrando los pequeños dientes amarillentos — como sabes que soy nueva no me he presentado
—Tu olor es intenso y muy diferente —suspiro con profundidad mientras Azahara no había dado paso más dentro en la habitación, Inara parecía percibir su aroma flotando