El sol ilumina la majestuosa habitación, el cantar de los pajarillos aturda sus oídos, como si las aves se encontraran posadas sobre la cabecera de la cama, el olor a resina inundo su olfato. Azahara despertó en lo creía que se trataba de un sueño. Las pardes rusticas de madera, una hermosa chimenea detallada con grecas, el techo era una cúpula de cristal.
Sus manos palparon la suave textura de una tela fina, vestido con un vestido largo, levanto las sábanas, se incorporó sus pies ajaron sobre