—¿Qué quieres? —la voz de Magrini se deslizo por su garganta rasposa y ahogada.
—Venganza —Leonzio se echó atrás, levantando a Magrini del piso, su cuello era tan débil con apretar un poco más escucharía el gratificante crujido de su cuello. el deseo brillaba en los ojos de Leonzio.
Contaba sus últimos suspiros mientras recordaba los contados instantes de placer que la vida le otorgó.
—Hazlo de una vez —Chillo con dignidad.
Los dedos de Leonzio se abrieron uno a uno, el calor de su piel se desp