Por la mañana, Farh no deseaba levantarse, lo único que quería era dormir, y no saber nada, ahora estaba casada, y no era como ella lo pensaba, el cuento de hadas no existía, era una terrible pesadilla de la que ella era la protagonista.
Había sido una completa tonta, Carlo se sentó en la cama junto a ella, la chica estaba cubierta con la manta de pies a cabeza.
—Farh, tenemos que despedirnos de tus padres, desayunaremos con ellos, tenemos que regresar a Estados Unidos, sabes que tengo que esta