Farh estaba nerviosa, pero intentó hacerse fuerte, al salir del baño se paró bajo la puerta, al voltear, Carlo estalló en carcajadas, muy al contrario de lo que ella había pensado, ya se lo imaginaba furioso.
—Ja, ja, ja —Farh cruzó los brazos sobre su pecho, la que se sentía furiosa ahora, era ella.
—¿Qué es tan gracioso? Acaso te parezco un payaso.
Carlo empezó a reír más fuerte, mientras se agarraba el estómago, y es que ver a su flamante esposa vestida de esa manera era cómico, la misma muj