La recuperación de Carlo fue lenta, se necesitaron varios meses para que empezara a caminar de nuevo apoyado en una andadera, su pequeño hijo ya empezaba a gatear por todos lados, eso lo animaba a poner todo su empeño.
A pesar del mal humor que a veces lo invadía, Fahriye lo trataba con paciencia y dulzura, él ya hablaba perfectamente, habían decidido no hablar sobre el pasado hasta que él estuviera completamente bien.
—¡Por fin se ha dormido! —dijo Farh sentándose junto a él en la cama, la chi