Vittoria llamó de inmediato a su hijo, quería saber cuanto antes de que se trataba aquello.
—Hijo, ¿Quién es ese niño?
Carlo empezó a reír, su madre ni siquiera preguntaba cómo había estado.
—Es mi hijo —Vittoria no podía creerlo, una gran emoción la embargó en ese momento.
—¿Tú hijo? No juegues con mis sentimientos.
—En verdad, madre, es mi hijo y de Fahriye.
—¿En dónde estás?
—En Dubái.
—Salimos para allá en esté mismo momento, te llamo en cuanto lleguemos.
—No, madre… —Vittoria cortó la llam