Jane
Suave. Tan suave y caliente.
Cuando me tumbé en la cama, todo mi cuerpo se relajó; había pasado el día entero haciendo una limpieza a fondo en la habitación de Tristan —qué cochino era.
Me di vuelta de un lado a otro, oliendo el suavizante en las sábanas y escuchando la calma de la casa, eso si obviabas los sonidos de un partido de fútbol que venían desde la planta baja. Pero estaba tan cansada que podía ignorarlo.
Cerré los ojos, lista para dormirme, cuando la puerta se abrió de golpe y m