Isla mandó a callar la vocecita en el fondo de su cabeza que no paraba de gritarle que era una mala idea salir con Horatio. Era una cena, nada más tenía que suceder.
Respiró profundo y salió de su habitación. Ya se había demorado demasiado y si seguía allí, terminaría por arrepentirse.
Horatio estaba revisando su celular, pero lo guardó tan pronto la escuchó.
—Comenzaba a creer que algo te había… —Él se quedó a mitad de la oración y le dio la misma mirada apreciativa que le había dado por la ma