Isla se dejó caer en su asiento con un sonoro suspiro.
Eso no había salido para nada como esperaba. Tan pronto Horatio se había acercado a ella, su determinación había flaqueado. Lo único en lo que había podido pensar era en lo mucho que ansiaba sentir sus labios sobre los suyos otra vez y cuando eso sucedió, su traicionero cuerpo se había rendido a él como si no le perteneciera más.
Quizás lo mejor sería evitarlo tanto como fuera posible ya que no era capaz de resistir la tentación.
El vaso