El vehículo de Owen no llegó a la hora habitual, y eso se debía a que a media hora de distancia de la mansión, la noche se rompió con el chillido de frenos sobre el asfalto.
Tres automóviles negros se cruzaron delante del SUV, cerrándole el paso, y otro se colocó detrás, bloqueando la retirada con los faros encandilaron el interior, por lo que Javier pisó el freno con reflejos entrenados.
—Señor…
Owen levantó la vista del teléfono, había estado mirando, una vez más, la cámara de la habitación d