El mes había pasado realmente rápido para Ava, y es que cuidar de Amy se le hacía al trabajo más gratificante que jamás hubiese pensado tener, era mucho mejor que armar arreglos florales, aunque no mentiría al decir que había días que extrañaba su trabajo.
Extrañaba ver a hombres enamorados buscando sorprender a sus novias o esposas, incluso extrañaba la melancolía que cargaban en sus ojos aquellos que en más de una ocasión iban a buscar una que otra flor para recordar a ese ser querido que ya n