Ismael estaba sentado en el sofá de la sala, mirando el suelo con expresión abatida. Verónica y Carolina habían llegado hacía unos minutos, y tras una breve conversación sobre la revisión médica, Verónica se dirigió a la cocina para preparar la cena. Carolina se quedó en la sala, notando la tensión en el ambiente.
—Ismael, ¿puedo sentarme? —preguntó Carolina, acercándose con cautela.
—Claro —respondió él, sin levantar la vista.
El silencio se instaló por un momento hasta que Ismael, tomand