Emanuel caminaba hacia su oficina con una determinación inquebrantable. Desde la ventana, observaba cómo el sol brillaba con fuerza, pero dentro de él, una tormenta seguía latente. Georgina había cruzado un límite peligroso al intentar difamar a Verónica, y sospechaba que su ex, Diego, estaba involucrado. Por eso empezó a rondarla .No iba a permitirlo. Verónica no merecía ese trato, no después de todo lo que había hecho por él y su hijo.
Al llegar a su escritorio, tomó su teléfono y marcó el n