Emanuel estacionó frente a la casa de Verónica, y ambos permanecieron en silencio unos segundos, disfrutando de la tranquilidad del momento. Desde mañana, Emanuel ,volvería a trabajar en la empresa, algo que le entusiasmaba, aunque sabía que debía volver al bar a trabajar. A su jefa del bar le debía lealtad absoluta.
Carolina, desde la ventana, observaba a su madre con una sonrisa. Había notado el cambio en ella, la forma en que su rostro se iluminaba después de las muestras de afecto de Emanu