Georgina estaba al borde de un ataque de nervios. Tres días sin noticias de Diego y, lo que era peor, sin rastro del dinero que él supuestamente había "invertido". Había buscado por todos lados, preguntado a conocidos y revisado los lugares que él solía frecuentar, pero nada. Finalmente, lo vio estacionado frente a un edificio, su auto reluciente como si no tuviera una sola preocupación en el mundo. Georgina decidió esperar y ver qué hacía.
Para su sorpresa, una joven salió del edificio y se ac