Maquinaciones y Arrepentimientos
Diego salió disparado de la casa de Verónica, con el corazón bombeando rabia y frustración. La voz de Gloria aún resonaba en sus oídos, su desprecio atravesándolo como cuchillos afilados.
—¡No vuelvas a aparecer por aquí, lacra! —había escupido la mujer con una furia inquebrantable.
Diego, sintiéndose humillado y expuesto, masculló insultos entre dientes mientras pateaba una piedra con violencia. No podía creer que, después de tantos años, aún lo trataran como