Capitulo:Una promesa más
La brisa marina soplaba suave aquella tarde, acariciando los rostros de los cuatro amigos que estaban sentados en la arena, viendo cómo el cielo comenzaba a pintarse de tonos dorados. Habían improvisado una fogata sencilla con maderas secas, rodeándola con piedras y risas. Joselín y Paula preparaban unos chorizos para tirar sobre las brasas, mientras Mateo acomodaba las carpas y Stephen traía las cervezas.
Era una noche especial. No por el lugar, ni por la comida, sino