Capítulo final – Donde el amor se queda
El campo estaba vestido de fiesta. El sol se colaba entre las ramas de los árboles altos, la brisa suave traía aroma a pasto fresco y tortas caseras, y en el aire se respiraba esa alegría genuina que solo da la familia reunida. Globos celestes y blancos decoraban el jardín, mientras una pancarta tejida a mano colgaba entre dos troncos: “¡Bienvenido, Martín!”
Eleonor, radiante y embarazadísima, caminaba con cuidado entre las mesas. Sergio no le sacaba los