- ¡Yo no maté a Irina! grité, saltando sobre ella.
Francis y Maurício se pusieron de pie, interviniendo mientras yo intentaba agredir físicamente a mi propia madre. ¡Hasta dónde ha llegado nuestra relación, Dios mío! La odiaba tanto... Quería lastimarla... Hacerla pagar por todo lo que hizo mal a las personas que la rodeaban.
Francis me giró hacia él y me miró, mientras tomaba mis brazos con fuerza:
- Vi... Termine... Por favor.
- Yo no maté a Irina... - Me temblaban los labios. - Tienes que cr