Dime, Vi...
- Esto solo puede ser una pesadilla. Dije, sin contenerme.
- Necesitamos conversar. dijo mi madre. – Y es serio.
- No tenemos nada de qué hablar. – dijo Francisco serio.
- Hijo... Por favor. Solo una conversación. – insistió Mauricio.
- No me llames hijo. Dejaste de ser mi padre en el momento en que lastimaste a mi madre y la traicionaste para toda la vida.
- Francis, las cosas no son como crees...
- ¿Y cómo están? - le preguntó. – Dime cómo son las cosas.
- Tenemos que hablar... Y lo sabes. Mi