Tania se dirigió al despacho donde el doctor Guerra estaba reunido con representantes del gobierno local.
Cuando ella se hizo presente en la oficina, todos la observaron con recelo y cierto temor. Algunos se alejaron un poco y caminaron hacia la puerta, como si quisiesen escapar de su presencia.
La mujer no pudo evitar sentirse afectada por aquel rechazo. Nunca pensó recibir una atención de ese calibre. No la conocían, por eso le temían. En la prensa y en las redes sociales exageraban su compor