Tania se marchó a su habitación, estaba cansada, tanto física como moralmente. Se encontraba en un punto en que comenzaba a dudar de todo, de sus capacidades y de su propia existencia.
La hacían quedar como un monstruo peligroso y cruel capaz de acabar con la humanidad entera si así se lo propusiera, cuando su única meta era vivir en paz y ser feliz.
Al entrar en su dormitorio, se extrañó al verlo de nuevo inundado de oscuridad. Habían cubierto las ventanas con gruesas frazadas dejando espacios