Él cerró los ojos durante un segundo. Solo uno. Como si aquellas palabras hubieran dado justo donde más dolían.
Cuando volvió a abrirlos, su mirada era más dura. Más protegida. Más Liam.
—No hagas eso. —El pensamiento estuvo cargado de dolor—. Ni siquiera mientras duermes.
Se puso de pie de inmediato. Porque quedarse allí se había vuelto peligroso. Demasiado peligroso. Antes de marcharse, volvió a mirarla una última vez.
—Sigues haciéndolo todo más difícil. —El pensamiento brotó con un cansanci