Dos días después, la jornada laboral ya estaba llegando a su fin cuando Olivia salió de su despacho. El ascensor privado de la dirección estaba en mantenimiento y, por eso, tuvo que usar el ascensor común. Pulsó el botón, esperó unos segundos y entró cuando las puertas se abrieron.
Las puertas ya empezaban a cerrarse cuando una voz conocida resonó en el pasillo.
—Espera.
El corazón de Olivia dio un vuelco al instante. Por puro reflejo, pulsó el botón para mantener abiertas las puertas. Unos seg