El mundo pareció detenerse.
Laura parpadeó una vez.
Dos.
Tres.
Abrió la boca.
La cerró.
La abrió otra vez.
Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
—¡Lo sabía! —La voz salió demasiado alta. Demasiado emocionada.
Se levantó tan rápido del borde de la bañera que casi resbaló.
—¡Lo sabía! ¡Sabía que había huido aquella noche para salvar a mi hermano de la prisión! —exclamó señalándolo mientras caminaba de un lado a otro por el baño—. ¡Todo lo que hizo fue por amor a Liam!
Sus manos se agitaban