Liam bajó la cabeza lentamente.
El agua seguía cayendo por su cuerpo.
Pero el pecho le ardía.
La garganta se le cerraba.
La rabia y la nostalgia se mezclaban de una forma enfermiza.
El recuerdo empeoró.
Él girando lentamente a Olivia bajo el chorro caliente de la ducha.
—Déjame admirar esta obra de arte.
Sus ojos recorrían cada curva de ella sin prisa.
Con deseo.
Con devoción.
—Cada una de tus curvas es inconfundible... —murmuró mientras la atraía de nuevo hacia sí—. Y tu mapa está conmigo.
Lia