La conmoción la atravesó de inmediato.
Su mano cubrió automáticamente su boca mientras las lágrimas comenzaban a caer rápidamente.
—No puedo creerlo... —su voz se quebró por completo mientras volvía a mirar las fotografías—. Dios mío... Laura debió de haber llorado muchísimo...
Edgar soltó una pequeña risa, completamente enamorada.
—Muchísimo... —murmuró mientras señalaba suavemente la pantalla del celular—. Este es Isaac...
Su dedo se deslizó despacio hacia el otro bebé.
—Y este es Oliver.
Oli