Se agachó con cuidado y tomó a la perrita en brazos. Meg se acurrucó de inmediato contra ella, necesitada de cariño.
—Esta está celosa de los bebés. Ahora quiere que la carguen todo el tiempo. —Le rascó detrás de la orejita con una sonrisa—. Voy a decirle a tu dueña que te preste más atención hoy, ¿de acuerdo?
Liam observaba a su hermana sonriendo, a Meg en sus brazos y a Oliver durmiendo plácidamente en los suyos...
Y durante unos segundos el dolor pareció disminuir.
Solo un poco.
Pero disminu