Ella dejó la cuchara de una vez y se pasó la mano por los ojos enrojecidos.
—Y cuando pensé que nada podía doler más… —Olívia respiró con dificultad— fui a su habitación queriendo discutir. Entonces tomé su celular y vi notificaciones de mensajes de Bárbara… y de una tal “Princesa”, diciendo que también lo ama mucho.
Ísis se inclinó levemente hacia delante, atenta.
—Y él le dijo “te amo” a otra… —murmuró Olívia, secándose las lágrimas que empezaron a caer—. Porque… por el mensaje de ella, él le