Olivia respiró hondo y continuó.
—Y ¿sabes qué es lo que más me duele? Que tu padre me lo advirtió, pero yo no quise creerle.
Algunos consejeros intercambiaron miradas incómodas. Olivia caminó hasta la puerta. Antes de salir, se detuvo. Se giró lentamente hacia todos los presentes en la sala. Los ojos ya no temblaban; estaban firmes.
—Se van a arrepentir —dijo, mirándolos uno por uno.
El silencio regresó.
—Cuando la verdad salga a la luz… —continuó, clavando la mirada directamente en Liam— van